el blog de los pequeños escritores

La lectura conduce al deseo de escribir.

En el taller literario, la palabra tiende a sumar otras palabras.

La intención fluye como el agua. Lo importante … es la sed.

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miércoles, 28 de noviembre de 2012

versión de "el gigante Grandulón"


Un día apareció un gigante, lo llamaban Max.
¡Pobre!  no le entraban ni las remeras ni el pantalón.
Tuvo que aprender a coser lo que necesitaba, es decir su ropa, y también juguetes de lana.
Cuando se cansó de coser y coser, se fue a dormir a su cama grandota.
Se despertó y siguió cosiendo lo mismo que antes.
Hizo todo tan grande que le quedaba re bien.  Se miró en el espejo y se gustó.
El gigante nos cuenta su historia para que nosotros solucionemos los problemas.


 


¿ustedes qué problema tienen?

Santino:  Yo ya lo descubrí, perdí un juguete.
Lucas:     Yo tengo un problema.  Mi papá prendió fuego mi juguete de madera.


Lucas, Santino


sábado, 24 de noviembre de 2012

la planta de Bartolo


Bartolo sembró un cuaderno en una maceta. Lo regó, lo puso al calor del sol y, cuando menos lo esperaba, ¡trácate!, brotó una planta tiernita con hojas de todos colores.
Pronto la planta comenzó a dar cuadernos. Eran hermosos, como esos que les gustan a los chicos. Tenían tapas de colores y muchas hojas muy blancas, que invitaban a hacer dibujos.
Bartolo aplaudió siete veces de contento y dijo:
—¡Ahora, todos los chicos tendrán cuadernos!
Pobres los chicos del pueblo. Estaban tan caros los cuadernos que las mamás, en lugar de alegrarse porque escribieran mucho y los fueran terminando, rezongaban y les decían:
—¡Ya terminaste otro cuaderno!  ¡Con lo que valen!
Y los chicos …
Laura Devetach


 

¿a ustedes les gustan los cuadernos?

Santino:     Si, yo en un cuaderno pegaría stickers.
Lucas:        ¡Sí!  Para dibujar dinosaurios grandes.
Jeremías:  No, yo no quiero cuadernos para trabajar.

¿cómo será Bartolo?

Jeremías:  Bartolo es un señor flaco y orejas grandes.
Santino:     Es un hombre con corbata.
Lucas:        Mi Bartolo es sin corbata, sin orejas y sin nariz.

¿qué cosas entregarían gratis?

Santino:    Yo les regalaría jumper a las nenas que se portan bien.
Lucas:       Un muñeco de armas.  Se lo regalé a mi primo.
Jeremías:  A mí no me gusta regalar nada gratis.


lunes, 19 de noviembre de 2012

la próxima película de Batman


En la ciudad de Don Bosco hay unos bandidos re malos que roban.  Usan unos trajes de bronce como armadura protectora.  Van todos juntos y desde arriba de los árboles disparan a la gente porque tienen pistolas que consiguen cuando matan a los policías para sacarles las armas.
En la ciudad de Don Bosco aparece un señor para solucionar estos problemas.  Viene sin  disfraz y vestido con traje negro.  Es el poderoso Batman.




Él descubre que hay trampas en esta ciudad. 
Batman mira aquí y allá.  Camina por las calles, por la plaza, pero los bandidos no están. Hasta que llega a la biblioteca.  Cuando termina de leer unos cuantos libros de cuentos, sale decidido a encontrar a los malos.  Los ve al doblar la esquina, les grita, los agarra, los trompea y los manda a otra ciudad, creemos que a Mar del Plata.
Batman quiere quedarse en Don Bosco, y aunque nunca descansa, va a descansar a la casa de un chico del lugar,  Lucas.
Santino, el mejor amigo de Lucas, se entera y lo va a visitar para preguntarle al héroe “¿cuántos batiboomerang tiene?”  Lucas responde que son siete, porque él lo inventó.
Batman sólo dice que acabó con los malos porque es re fuerte y que ahora va a ir en busca de Robin que está encerrado en una jaula esperando que algún valiente lo ayude.
¡Gracias Batman!  Cuando estrenen la película, la vamos a ir a ver.

Lucas, Santino


miércoles, 14 de noviembre de 2012

quiero un duende


-Papá ¿existen los duendes?-preguntó Sebastián.
-Creo que sí, hijo –contestó el padre, sorprendido
-¿Como el Sombrerudo y el Mikilo?
-Sí, como ésos.
Entonces dijo Candelaria que quería un duende.
-Pero, Candi ¿de dónde voy a sacar duendes? No se pueden comprar, ni pescar.
-¿Qué hacen entonces? ¿O no hacen nada? -exclamó Sebastián.
- ¿Saben, chicos? Hay dos clases de duendes: los serios y los traviesos. Estos, molestan a la gente. Los serios, trabajan, por ejemplo, cuidan el ambiente.  Les voy a contar lo que le sucedió a uno.   Era chiquito y …

Lidia María Formiga de Tosco


 


¿ustedes vieron un duende?
Santino:    Sí, en un libro y en la tele.
Lucas:        Yo, en una película.
Jeremías:  No.

¿les tienen miedo?
Lucas:        ¡No! porque ellos cazan a las personas, pero a los nenes no.
Jeremías:  No ¿por qué?
Santino:     ¿Para qué asustarnos si sólo son así?

¿quieren dibujar un duende?
Jeremías:   Yo lo voy a hacer, pero tengan en cuenta no copiarse ni las manos ni
                   los pies.
Lucas:         Yo lo voy a dibujar como un hongo.
Santino:     Así de fácil, con sombrero.

¿cómo se llama ese duende?
Lucas:        Ben 10.
Santino:     Máximo, es genial.
Jeremías:  Jeremías.  ¡JA!  ¡JA!

¿ustedes quieren tener un duende?
Santino:     Sí, para divertirme.
Jeremías:  No, no uso duendes.
Lucas:        No, yo no le gusto a los duendes.

¿dónde buscar un duende?
Jeremías:   En un galpón.
Lucas:         Yo, lo compraría.
Santino:      Donde se pierdan.

¿ellos qué hacen?
Jeremías:   Caminan.  Comen.  Tienen gorros.
Santino:      Y … toman gaseosa.
Lucas:         Los duendes matan gente, la cocinan y se la comen.

¿cuáles son los duendes serios?
Lucas:        Los que están enojados.
Santino:     Los ciegos deben ser.
Jeremías:  Los duendes que no se ríen.

¿y los traviesos?
Santino:     Los que dicen tonterías.
Jeremías:  Los que hacen lo que no se debe hacer.
Lucas:        Los que rompen cosas.

¿qué tarea podría hacer el duende del cuento?
Santino:     Levantar pesas.
Lucas:        Cortar árboles o césped.
Jeremías:  Correr mil vueltas.
Lucas:        Jugar en el rojo.
Santino:     Y hacer 15 goles.
Jeremías:   Hacer una prenda.



sábado, 3 de noviembre de 2012

un viaje en locóptero



No es una nave espacial, nos dijo.  Ni un barco ni un triciclo ni una canoa.  No anda con ruedas, nos dijo.  Ni con alas ni a motor.
El locóptero es el locóptero, nos dijo.  Un medio de transporte muy veloz que va muy despacio. Se desplaza sin moverse del lugar.  Se pone en marcha sin arranque.  Y jamás puede chocar.


El que no crea que se suba, nos dijo.  Y aceptamos la invitación.  Había lugar para todos,  hasta para los que jamás se subirían.  Así es que nos ubicamos y el viaje comenzó.
A poco de andar, divisamos una gruesa montaña hundida.  Violeta como las mandarinas.  Al instante,  un parque blanco como los tomates y picante como un clavel.
Este lugar nos gusta, dijimos.  Y el locóptero estacionó.
Pero no pudimos descender porque sólo había escaleras para subir.  Ésta es la estación “Espumas”, nos dijo.  Aquí vienen a pasar sus vacaciones las mariposas a rayas y las cebras con alas.  Ya que no es posible bajar, quien se asome por la ventanilla lo comprobará, nos dijo.
Nos asomamos y una enorme burbuja nos abrió los brazos para darnos la bienvenida.
Sin ajustar los cinturones, ni elevarnos, ni escapar, el locóptero retomó la marcha y seguimos viajando sin apuro.
Tropezamos con …
Silvia Schujer

¿adónde irían en locóptero?
Jeremías:   Yo si me subo, voy a Chascomús o a la granja.
Lucas:        Yo me voy a Brasil ¿es muy lejos, no?

¿qué paisajes verían?
Jeremías:   Un lugar donde haya pasto, árboles, flores y vacas.
Lucas:         Yo quiero ver caballos, cerdos, margaritas, plantas y gente tomando
                   mate.  Lili ¿escribiste chanchos?

¿para qué sirve un plumero?
Lucas:         Mi mamá limpia el techo.
Jeremías:   Un plumero es para limpiar lo sucio y espantar a los pájaros.

¿ustedes cómo arreglarían al locóptero?
Jeremías:    Con una pinza.
Lucas:          Con la pinza hay que hacer fuerza.  Mejor con un martillo y se rompe
                    todo.
Jeremías:    Lucas, podemos arreglarlo con serrucho y clavos.
Lucas:          Te ayudo con un destornillador Phillips y si hace falta una motosierra.

¿qué les pareció raro en este cuento?
Lucas:          Yo nunca vi un locóptero.
Jeremías:    Que las mandarinas eran violetas.
Lucas:          Y las montañas estaban para abajo.
Jeremías:    En el sol hacía frío.
Lucas:          Ah … las mariposas no tenían puntitos.
Jeremías:    ¡Sí!  Eran rayadas.
Lucas:          Lili,  en el cuento decía que los perros volaban, pero Zamba no puede.
Jeremías:    Pipo tampoco.




miércoles, 24 de octubre de 2012

Juan Ignacio Superman


Juan Ignacio Superman sale tempranito para la escuela colgado del portafolios de su mamá. Pasan delante de sus ojos y como en un sueño, las filas de medialunas de la panadería, el local del zapatero, todos los títulos de los diarios de la esquina y los colores rabiosos de las flores que venden en el puestito de la avenida.
Saltando por la vereda, mediodormido, con un alfajor en la mano y la mochila a la espalda, Juan Ignacio Superman piensa que los desayunos deberían ser más largos. Y también las noches.
Juan Ignacio Superman ya se ha descolgado del portafolios de su mamá y ahora camina, unos pasos atrás, revisando las figuritas que lleva en el bolsillo de la campera. Por eso es que no ve a los niños del transporte escolar que lo señalan desde las ventanillas,  ni lo distraen las manzanas que se escapan corriendo de la frutería.  Por eso, también,  no se da cuenta de la amenaza a la tierna viejita que alimenta palomas del parque, que ahora, Juan Ignacio Superman está por cruzar con su mamá.
Por fin …
Cecilia Pisos

 


camino a la escuela ¿qué ven?
Santino:     Casas y mochilas.
Jeremías:  Árboles.  Un taxi.  Veredas y … la escuela.
Santino:     Árboles cortados.
Lucas:        Yo veo autos.  Y una vez, vi un perro muerto.
Santino:     Un camión monstruo.  La verdulera ordenando las manzanas.
Lucas:        Ninguna cosa gorda.

¿qué comen las palomas?
Lucas:        De todo.
Jeremías:  Carne no porque es dura.
Santino:     Comen pan.
Lucas:        Y galletitas de agua.
Jeremías:  También ñoquis y semillas.

¿ústedes cómo salvarían a la viejita del cuento?
Santino:     Yo, corriendo para agarrarla.
Lucas:         La encierro en una jaula.
Jeremías:   Volaría así, como un helicóptero.
Lucas:         Rompiendo el vehículo.
Santino:      Empujándola.


martes, 16 de octubre de 2012

el gigante Grandulón


Grandulón era un gigante que ansiaba ser elegante.
Le gustaba vestir bien y usar perfume también.
Muy difícil resultaba, pues nada bien le quedaba.
Cuando de compras salía, algún vendedor decía:
“Para ti no hay pantalón y tampoco cinturón”.
Grandulón, muy apenado, regresaba muy callado.
Al espejo se miraba y solito preguntaba:
“¿Seré algún día elegante, a pesar de ser gigante?
Quiero comprar pantalones y camisas con botones.
Zapatillas con cordones y hasta unos lindos calzones.
Varios trajes y chalecos y una gorrita con flecos.
“Buscaré la solución a esta triste situación”.
Tomada la decisión, se puso pronto en acción.
Y se anotó con premura en un curso de costura.
Aprendió a coser botones y a diseñar pantalones.
A zurcir sus calcetines y a lustrar los mocasines.
Nadie podía creer que le gustara coser.
¡Un gigante con dedal, vaya que es original!
A las burlas desoía y mucha ropa cosía.
Camisas y pantalones, remeras y camisones.
Fue realmente una sorpresa, su magnífica destreza.
Y llegamos al final, de esta historia singular.
Del gigante Grandulón, que a todos dio una lección:
de no darse por vencido y lograr su cometido.

Liana Castello


¿qué es un gigante?
Lucas:     El hombre de piedra.
Santino:  Es un monstruo.
Liliana:    Un gigante es un hombre muy, muy grande.
Lucas:     Sí, es muy grande y verde.
Santino:  Casi alto como … bueno, no sé.
Lucas:     Santi, es ese que antes era chiquito y empezó a crecer.

¿por qué quiere ser elegante?
Lucas:     Porque tiene los ojos grandes.
Santino:  Porque es re guapo.  No quiere que explote la ropa ¡PLAM!

¿ustedes usan perfume?
Santino:   Yo, cuando voy a algún lugar nuevo me pongo.
Lucas:      Yo tengo desodorante con olor.  Pero no lo uso porque si te lo ponés
                mucho se te prende fuego la piel.
Santino:   Grandulón, va a tener que sacarle todos los perfumes a los chicos.
Lucas:      Y todas las botellas de agua para bañarse.

¿qué no podía comprar?
Santino:   Remeras.  Zapatillas.  Sombreros.
Lucas:      Calzoncillos.  Campera y buzo.

¿encontrará la solución a su problema?
Lucas:      Cuando se haga bebito.
Santino:   Yo creo que no.  Mm … mm … sí, el martes.

¿cuál será la solución?
Santino:   Descubrir  por qué no hay ropa grande.
Lucas:      Agarrar mucha tela y con una aguja coser la ropa.
Santino:   También puede cortar dos remeras y las junta y hace una más grande.

¿qué profesión tiene el gigante?
Lucas:       Carpintero.
Santino:    Vende comida.
Lucas:       ¡Uy, se va a comer todo y va  a engordar!
Santino:    Sí, mejor que sea carpintero.