versión del cuento de María Delia Minor
Había una vez una bruja piruja, maruja, que hacía
hechizos de maldad.
Tenía la cabeza llena de rulos rojos, la nariz
grande y zapatos de taco para alcanzar lo que estaba muy alto.
Los vecinos le pedían que los cure. A veces todo salía bien, pero al loro de la
chismosa que charlataba y charlataba, lo dejó sin voz.
La bruja piruja, biruja, paseaba con un gato en
una escoba mágica. El pobre gatito saltó
¡qué suerte que había un trampolín! por eso no se lastimó.
Cuando bajó se encontró con un perro y se hicieron
amigos. Iban caminando distraídos y se
pegaron contra un palo y se fueron a un bar.
Fue entonces cuando la bruja firuja, fruja, decidió usar todo su poder.
La historia termina cuando la bruja piruja,
maruja, liruja, biruja, chiruja … en fin, la bruja garabata, que tenía muchos
poderes y era tan bruja que nunca dejaba de hacer hechizos, se comió uno y se
convirtió en princesa, se casó con el príncipe Eric y se dedicó al cultivo de
rabanitos.
Abril, Ángeles, Camila, Santiago, Sofía