Claudia entró a la confitería. Quería unos bombones de chocolate. Había mucha gente, tuvo que esperar. Sentada en ese lugar, recordó cuando era niña. Vivía con una pareja de ancianos, sus abuelos. Tenía uno, ahora viejo.
Mirando por el ventanal se perdió en su mente. Recordó que sus abuelos comían chocolates. Un día ellos salieron. Claudia jugaba con su bicicleta. Vio más tarde una moto con dos personas encapuchadas. Después el auto de la policía. Minutos más tarde un auto rojo pasaba a gran velocidad. Claudia siente un dolor en el pecho. Una chica con boina azul entra con ella. La abraza, es su tía.
Al día siguiente, un colectivo repleto de personas. Varios están vestidos con traje. Despiden al cuerpo del abuelo de Claudia. Ella llora. Robaron a su abuelo y le dio un infarto. Su abuela vivió.
Claudia, aún en la confitería, derrama una lágrima. Se va de allí.
En esa confitería su abuelo murió aquel día.
Paloma