Solo por mi ventana se puede ver la magia de la lluvia. Hablo del delicioso ruido de las gotas que chapotean en la ventana.
Luego vienen los truenos que asustan, pero a mí me enamoran. Me enamoran de los charcos y del olor a rocío.
Extrañamente, un rayo de sol se asoma por la ventana y en ese preciso momento el delicioso ruido se acaba.
Acabó la lluvia.
Manuela